
El mundo del café está cambiando.
Hasta hace poco, casi los únicos tipos de café que podías pedir en las cafeterías españolas eran el café solo, el cortado o el café con leche.
Pero, en los últimos años, a medida que ha crecido el interés de los usuarios por el café de alta calidad, hemos visto cómo las ciudades se han llenado de cafeterías especializadas con una carta de cafés mucho más amplia.
Esta variedad, es genial para disfrutar del café de múltiples maneras pero, a veces, no tenemos muy claro en qué consisten ciertas recetas.
Por ejemplo, ¿Sabes qué es un flat white? ¿O, cuál es la diferencia entre un macchiato y un latte macchiato? ¿Qué tiene de especial un cold brew? En realidad, muchas de estas recetas no son nuevas, pero quizás no eran tan conocidas aquí en España.
En el post de hoy, te explico en qué consisten exactamente los 12 tipos de café más comunes que puedes encontrar en la carta de las cafeterías modernas, para que sepas qué pedir en tu próxima visita, o para que puedas prepararlas en tu propia casa.
Tipos de Café Solo
El café expreso
El café expreso (o, en italiano, espresso) es un café corto (de unos 30-40 ml), de sabor intenso y textura algo densa, que presenta una suave capa de crema en la superficie.
Este tipo de café, surgió en Italia a principios del siglo XX como consecuencia de la invención de la cafetera exprés. La elevada presión que estas máquinas ejercen sobre el café molido, es la responsable de su intensidad y cuerpo, y también de su preciada crema.
Debido a su intensidad, el expreso es un café que combina muy bien con leche y otros ingredientes, por lo que es la base de la mayoría de las otras recetas de las que hablaremos a continuación.
¿Cómo se prepara?
Para preparar un café expreso en casa, necesitas disponer de una cafetera exprés. Se coloca el café finamente molido en el filtro, se compacta, y se realiza la extracción.
En este otro post, te explico todos los detalles para hacerlo como un profesional.
El café de filtro
El café de filtro es un café mucho más suave y ligero que un expreso, pero que se suele tomar en mayor cantidad (al menos 100 ml).
En España, no es muy habitual encontrar este tipo de café en la carta de las cafeterías, sin embargo, es el más común en países como Reino Unido o EEUU.
¿Cómo se prepara?
Para preparar un café de filtro, necesitas una cafetera de goteo (que puede ser eléctrica o manual) y un filtro de papel.
Se coloca el café molido en el filtro, se vierte agua caliente sobre él y se deja que vaya filtrando lentamente por efecto de la gravedad.
Al no haber presión, la preparación es más lenta y no se genera crema. Además, dado que los filtros de papel retienen mucho mejor los aceites y otros compuestos del café que los filtros metálicos, la bebida tiene menos cuerpo y resulta una taza más «limpia».

El café americano
El café americano tiene su origen en Italia, en tiempos de la Segunda Guerra Mundial.
Al parecer, los soldados norteamericanos desplazados en la zona, acostumbrados al café filtrado de su tierra, encontraban el expreso italiano demasiado fuerte para su gusto, por lo que pedían al camarero que les añadiera un poco de agua caliente para aligerarlo.
Con el tiempo, el término «café americano» se popularizó y traspasó las fronteras de Italia, convirtiéndose en una receta en sí misma, ideal para aquéllos que aman el sabor del expreso pero prefieren algo menos de intensidad.
¿Cómo se prepara?
Para preparar un café americano, simplemente debes servir un café expreso en una taza mediana o grande y añadir una cantidad variable de agua caliente, al gusto del consumidor.
El café long black
Este tipo de café es muy similar al café americano, hasta el punto de que en muchas cafeterías lo preparan de la misma manera.
Sin embargo, hay una pequeña diferencia. Mientras que el americano se elabora sirviendo primero el café en la taza y después la dosis extra de agua caliente, el long black se prepara a la inversa. Primero el agua y después el café.
De esta forma, no se rompe la capa de crema del expreso en la superficie, y se logra una mejor apariencia visual del café.
Tipos de café con leche
El espresso macchiato
El espresso macchiato, además de ser el título de la canción más famosa de Eurovisión 2025, es un tipo de café con leche ideal para los que quieren disfrutar de toda la intensidad del expreso, con un suave toque de leche.
Y es que la traducción literal de la palabra macchiato en nuestro idioma es «manchado», haciendo referencia a que se añade una pizca de leche al café, manchando así el color de la bebida.
¿Cómo se prepara?
Para preparar un espresso macchiato en casa, sirve en primer lugar un café expreso en una taza pequeña. Después, añade una cucharada de leche espumosa en la superficie.
El latte macchiato
El latte macchiato viene a ser lo contrario de un espresso macchiato. Es decir, así como hemos dicho que un espresso macchiato es un café «manchado» de leche, el latte macchiato es un vaso de leche «manchado» de café.
En un latte macchiato, la proporción suele ser de, aproximadamente, 1 parte de café por 7 partes de leche, así que es una bebida donde predomina el sabor de la leche, aromatizada con café.
¿Cómo se prepara?
Parar preparar un latte macchiato, sirve unos 210-230 ml de leche vaporizada en un vaso o taza de cristal y, a continuación, añade un café expreso.
Por supuesto, también puedes usar una taza de cerámica, pero si utilizas una de cristal, podrás ver el efecto de «macha» que el café produce al caer sobre la leche, algo muy característico de este tipo de bebida.
Si lo sirves al revés (primero el café y luego la leche), no se produce ese efecto de mancha, por lo que el resultado sería simplemente un café latte.

El cappuccino
El café cappuccino es uno de los tipos de café que más controversia genera, ya que la forma de prepararlo varía mucho de unas cafeterías a otras (y, aún más, de unos países a otros).
La receta tradicional, se caracteriza por llevar una gruesa capa de espuma de leche en la superficie.
Sin embargo, en la actualidad, la mayoría de las cafeterías modernas lo preparan con leche finamente vaporizada (con pequeñas microburbujas), en lugar de crear una espuma tan densa, porque se considera más agradable al paladar y, además, permite realizar figuras de latte art en la superficie.
¿Cómo se prepara?
Para preparar en casa un cappuccino moderno, sirve un café expreso individual o doble (al gusto) en una taza de 150-180 ml y añade leche vaporizada hasta completar su capacidad.
Para hacer figuras de latte art, necesitarás un poco de práctica, ya que tiene su ciencia.
Opcionalmente, puedes espolvorear la superficie con un poco de cacao en polvo o canela.

El flat white
El flat white es una bebida que se caracteriza por llevar una mayor proporción de café que un latte y una capa de espuma más fina que un cappuccino.
Su origen es muy controvertido. Tanto Australia como Nueva Zelanda reclaman su autoría, y lo único es que está claro es que se creó en torno a los años 70.
En ambos países, existía por aquélla época una gran cantidad de cafeterías de estilo italiano, abiertas por los propios emigrantes italianos que se refugiaron allí tras la Segunda Guerra Mundial.
Una de las recetas estrella de estas cafeterías era el cappuccino, el cual se servía tradicionalmente con una enorme cantidad de espuma.
En un momento dado, no está claro si por accidente o por el hartazgo de algunos consumidores de esa capa tan exagerada de espuma, algunas cafeterías comenzaron a elaborar una bebida similar al cappuccino, pero con menos espuma, a la que llamaron flat white o «blanco plano».
El caso es que la bebida tuvo una gran aceptación, se popularizó y, a día de hoy, es una receta imprescindible en la carta de cualquier cafetería moderna.
¿Cómo se prepara?
Para preparar un flat white, toma un taza de tamaño mediano (unos 170 ml) y sirve 2 cafés expresos en ella (o uno doble). Después, añade leche finamente vaporizada (nada de espuma densa) hasta completar su capacidad.
El café mocha
El café mocha es uno de mis favoritos porque combina 3 ingredientes cuyo sabor combina a la perfección: café, leche y chocolate.
El chocolate a utilizar puede ser cacao puro en polvo (si no quieres añadir dulzor a la bebida), sirope de chocolate (para los más golosos) o, simplemente, chocolate fundido.
¿Cómo se prepara?
Para preparar un delicioso café mocha en casa, toma una taza de unos 150 ml y coloca una cantidad al gusto del chocolate de tu elección. Después, sirve un un café expreso encima y remueve hasta integrar ambos ingredientes.
Por último, añade leche finamente vaporizada hasta completar la taza y espolvorea con un poco de cacao en polvo (opcional).
Tipos de café frío (con hielo)
El cold brew
El cold brew es un tipo de café que aún se conoce poco en España, pero que cada vez se va viendo más en la carta de las cafeterías, especialmente en verano.
La característica clave de este tipo de café, es que se prepara con agua fría, a diferencia de las demás recetas (incluso las de café con hielo), que se prepararan con agua caliente para lograr una buena extracción.
Para compensar la falta de temperatura, los granos de café molido deben permanecer en contacto con el agua durante largo tiempo para conseguir una extracción completa.
¿Cómo se prepara?
Para preparar un cold brew en casa, lo más cómodo es usar una prensa francesa o una jarra con infusor como las que se utilizan para preparar té. Si no tienes ninguna, también puedes usar una jarra normal y corriente y un filtro de café de papel.
La preparación es muy simple. Coloca el café molido en la jarra y añade agua a temperatura ambiente. Es conveniente utilizar una molienda media-gruesa. Después, guarda la mezcla en la nevera (sin bajar el émbolo, si usaste una prensa francesa) y deja infusionar durante unas 24 horas.
Pasado este tiempo, baja el embolo o filtra la bebida con el filtro de papel para retirar los granos de café molido y sirve con mucho hielo.

Café frappé y Frappuccino
El auténtico café frappé es una receta de origen griego que se prepara con café soluble (sí, soluble), agua y hielo, batidos enérgicamente hasta crear una densa capa de espuma en la superficie.
Sin embargo, fuera de Grecia, tendemos a confundirlo con el Frappuccino (marca registrada de Starbucks), que no tiene nada que ver, salvo en el hecho de que va batido.
¿Cómo se prepara?
El Frappuccino de estilo Starbucks, se prepara colocando café expreso, leche fría y hielo en una batidora y batiendo la mezcla a máxima potencia.
También es común añadir algún endulzante como sirope de caramelo o chocolate. Por último, se sirve en con un topping de nata montada.
Estas son solo algunas de las recetas de café más famosas que puedes encontrar en la carta de una cafetería moderna pero, por supuesto, hay muchas más. Incluso, es común que en las diferentes ciudades y pueblos de España, se hagan populares ciertas versiones de las recetas tradicionales.
Y a ti, ¿Cómo te gusta tomar el café? ¿Eres más de expreso o de café de filtro? ¿Cuál es tu receta favorita?
Como siempre, puedes dejar tu opinión en la sección de comentarios y/o compartir este post con quien creas que le puede interesar, utilizando los botones que encontrarás aquí abajo.
Gracias por leer y, ¡nos vemos en el próximo post!
